FOLCLORE DE CENICICIENTOS
Cuando nuestros antepasados cantaban, bailaban en sus fiestas y celebraciones. No eran conscientes entonces del legado cultural e histórico que dejaban a sus hijos.
Sus rondas que muchos añoran, y que a veces rememoran a nuestro lado.
Cuantas misas del gallo, cuantos villancicos y canciones.


Que bonito está el pollito.
le pondremos los patines
Que bonito está el pollito
empatinado con la vihuela.
El pollito, canción navideña antiquísima.
Ataviado como el pollito en la fotografía

Con alegría y contento como dice alguna copla caminaban antaño los coruchos ala misa del gallo, el frío aire invernal calaba hasta los huesos, mucho más que ahora.
Cada uno con su instrumento, la zambomba con su piel de jarda (ardilla), una sartén, el almirez, el caldero o la botella.
Después de cantar en misa, de casa en casa y con el mejor aguinaldo, unas tripas de chorizo, alguna morcilla.
Cantando y contando, con buen vino de nuestra tierra y las piezas de matanza.
Desde finales de noviembre hasta Reyes se sentía la Navidad con alegría, coincidiendo siempre con las primeras matanzas del cerdo y las últimas.
Siempre se formaban estas rondas en clanes familiares normalmente muy numerosos pues participaban de la fiesta hombres, mujeres y niños.
Una de aquellas rondas, la más extensa y conocida era la familia de los pimientos.
Valga como ejemplo este cantar.
Si quieren saber quien soy, de la familia que vengo.
la familia los pimientos, mira que larga la tengo.
(Se refiere a la familia)
En la familia de los pimientos se incluían otros parientes.
Los más populares de aquella ronda fueron Segundo Pérez “Casquiñas” y Juan Ramos “Chanchan”

En la foto Segundo, “El Casquiñas” y Juan “El Chanchán”.
Después de Navidad, los carnavales con su alegría y desparpajo, con las canciones que hoy se recuerdan en el canto de carnaval con su pregonero.
La cuaresma con la tristeza del momento que nos dejo entre otras; El Arado y otra mucho más alegre como Los Peines, quizás para mitigar sus penas.
Canciones religiosas como Las rogativas que pedían agua.
Reuniones al calor de la lumbre o la dura tarea del campo donde se entonaban jotas como los pelitos de Ratón, canciones como la Juana, el Sereno, nuestros Pretendientes o los Segadores.

La celebración de los quintos, sus carros llenos de leña, su cucaña, su lumbre, el Huele a romero, y aquellas coplillas recogidas de nuestras gentes que algún día rescataremos del olvido.
Costumbre y tradición los quintos, que no debe caer en el olvido tal y como siempre se conoció, aunque el servicio militar ya no exista.

Adiós lancha del cerrillo, adiós parra moscatel.
Adiós pueblo Cenicientos; cuando te volveré a ver.
Copla de quintos.

Fiesta de la vendimia.

Adiós padre y adiós madre que me voy con mi marido
No queden ustedes con pena que yo nunca les olvido.
Las bodas donde se bailaba a la novia y que en Cenicientos sus gentes: Los Coruchos, Cenizos o Patanes como nos denominaran en la revista de folclore, editada por la Fundación Joaquín Díaz.
En Cenicientos se conocía como la Redoma, nombre que le diera ya Sebastián de Covarrubias en su tesoro de la lengua castellana en 1611. ¡a redendo!
Palabra que proviene del árabe. “Rudoma” que significa botella de cristal que bien pudiera estar llena de nuestro buen vino.
Dos redomas se celebraban en cada boda, generalmente a la tarde.
La primera para la mocedad donde por bailar con la novia el regalo siempre era en metálico.
Salía el mozo al ruedo, anunciando en alta voz su donativo, acompañado generalmente de un intencionado comentario, que provocaba la risa de los invitados.
Por ejemplo: Yo le bailo una peseta para el pucherillo del primer crío. Entonces arrojaba la moneda al suelo, corriendo presto el novio a recogerla, mientras la novia bailaba su jota con el invitado.
Al día siguiente de la boda celebraban la tornaboda, y su “Rudoma”, la llamaban la redoma de los viejos, porque ya participaban los casados.
Los regalos esta vez solían ser en especie.
¡Nuestras jotas!
Que contenta está la novia
porque duerme en cama nueva.
Más contento estará el novio
porque va a dormir con ella.
Esta o las que hoy se ofrecen a la Virgen del Roble, nos acompañan en nuestra fiesta de la vendimia y vuelven a sonar en los enlaces de hoy.
Eres la luz de mis ojos
El aire que en mi respira
Las estrellas de mi cielo
Los colores de mi vida.
(Rondeña a la Virgen del Roble)
El grupo Raíces siempre ha estado muy ligado a otras asociaciones como son las peñas.
Recibieron de ellas un homenaje en las fiestas patronales de año 1990 dedicándole una de sus últimas fallas.
Nuestra preocupación, seguir recuperando la riqueza cultural que nos legaron.